Podemos notar en este gráfico, trazado a partir de la base de datos calibrada de la Dra. Preminger sobre la IST y de la variación calibrada de la UAH sobre la temperatura troposférica, que el clima en la Tierra depende directamente de la intensidad de la irradiación solar.
Evaluación
1. La reconstrucción hecha por la Dra. Judith Lean sobre la intensidad de la irradiación solar a partir de las manchas solares y de otros dominios (background) coincide con la reconstrucción de la variación de la temperatura atmosférica del Dr. Moeberg et al.
2. La reconstrucción hecha por la Dra. Judith Lean que incluye al número de manchas solares y otros dominios, coincide con la reconstrucción de la variación de la temperatura atmosférica hecha por el Dr. Craig Loehle (la cual excluye los datos de los anillos de árboles y está basada en otros dominios de información, como isótopos, diatomeas, foraminíferos, etc.) y la base de datos de las anomalías de la temperatura publicadas por NSSTC en UAH (totalmente instrumental).
3. El gráfico sobre las anomalías de la irradiación solar calculada sobre la base de datos de la reconstrucción de la intensidad de la irradiación solar de la Dra. Judith Lean coincide con la reconstrucción de la variación de la temperatura atmosférica hecha por el Dr. Craig Loehle y la bitácora publicada por la NSSTC de la Universidad de Alabama en Huntsville.
4. El gráfico de las anomalías de la irradiación solar calculada sobre la base de datos de la Dra. Judith Lean a partir únicamente del número de manchas solares coincide con la reconstrucción de la variación de la temperatura atmosférica hecha por el Dr. Craig Loehle y la bitácora publicada por el NSSTC de la Universidad de Alabama en Huntsville.
5. El gráfico de las anomalías de la irradiación solar calculada sobre la base de datos de la Dra. Dora Preminger y colaboradores coincide con la reconstrucción de la variación de la temperatura global hecha por el Dr. Christy del NSSTC de la Universidad de Alabama en Hunstville.
Conclusión
La correspondencia entre las condiciones de la troposfera y la intensidad de la radiación solar ha sido aclarada por Baranyi and Ludmány del Heliophysical Observatory Debrecen en Hungría. Por su parte, Fredrik Boberg y Henrik Lundstedt del Lund Observatory en Lund, Suiza, demostraron que las Eyecciones Masivas Coronales (EMC) producen tormentas magnéticas no recurrentes. Con base en investigaciones previas, A. M. Selvam, S. Fadnavis, S. U. Athale and M. I. R. Tinmaker del Indian Institute of Tropical Meteorology en Pune, India, descubrieron en 1998 que las fluctuaciones en la presión de la troposfera mantienen el mismo patrón de las fluctuaciones del Campo Geomagnético (CGM), el cual es influenciado directamente por el Campo Magnético Interplanetario (CMI) dependiente de la actividad solar. Los vientos dominantes (alisios) son afectados por las fluctuaciones en la presión atmosférica y el campo gravitacional. Esta es la explicación más plausible hasta el momento sobre la correlación entre la Irradiación Solar y el Clima Terrestre.
Esta evaluación parcial demuestra la existencia de una respuesta sensible del clima de la Tierra a los cambios de intensidad en la irradiación solar. Las reconstrucciones de los 108 años pasados sobre la irradiación solar total de la Dra. Judith Lean publicadas en 2001 y en 2004 coinciden con la gráfica de la variación de la temperatura atmosférica del Dr. Moeberg, con la reconstrucción del Dr. Loehle y con la reconstrucción de la NSSTC en la UAH. De igual manera, las desviaciones obtenidas a partir de la base de datos calibrada del Dr. Leif Svalgaard sobre la irradiación solar total coincide con los cambios en la temperatura troposférica a partir de 1978. Consecuentemente, esta evaluación proporciona suficiente evidencia en apoyo de la actividad solar como el conductor principal de la temperatura atmosférica y del clima global de la tierra.
Sin embargo, las variaciones de la irradiación solar obtenidas de estas bases de datos no son adecuadas para explicar los cambios climáticos repentinos que han ocurrido regularmente durante los pasados 11500 años. Mi evaluación demuestra que las transiciones de la irradiación solar están correlacionadas con el clima de la Tierra, pero solamente es aplicable a períodos de tiempo cortos.
Está claro que hay mecanismos internos que implican cambios en las corrientes oceánicas que causan transiciones climáticas abruptas que no están relacionadas con las actividades humanas ni con la irradiación solar. Los expedientes geológicos de hace unos pocos millones de años confirman numerosas transiciones repentinas que recapitulan cambios climáticos a largo plazo. Esto último significa que los cambios climáticos a largo plazo ocurren mediante cambios repentinos más que mediante variaciones graduales. Por ejemplo, después de un aumento repentino, la temperatura troposférica está ahora disminuyendo. Por tanto, concluyo que el calentamiento repentino del siglo pasado es uno de esos cambios repentinos que tal vez conduzcan a la Tierra hacia un cambio del clima más prolongado.
REFERENCIAS
1. Lean, J. 2004. Solar Irradiance Reconstruction. IGBP PAGES/World Data Center for Paleoclimatology Data Contribution Series # 2004-035. NOAA/NGDC Paleoclimatology Program, Boulder CO, USA.